El pasado mes de septiembre la Asociación de Amigos del Tango El Garage celebró, un año más, los tradicionales «Otoños de Tango», en los que ofrecemos a la ciudadanía la posibilidad de disfrutar de milongas al aire libre, como meros espectadores y como participantes, si se animan a bailar.
Como en años anteriores solicitamos el preceptivo permiso al Ayuntamiento de Zaragoza para desarrollar las milongas en un espacio público céntrico: la plaza de la Seo. Pero en esta ocasión el permiso no llegó, por lo que tuvimos que buscar espacios alternativos. Y, ciertamente, no hay mal que por bien no venga, porque nos acogió el Mercado Central, un emblemático edificio modernista de hierro y cristal, piedra y ladrillo. Los sábados por la tarde los puestos de venta de productos alimenticios están cerrados, pero su espacio central, ocupado por bares, permanece abierto. La asociación de comerciantes nos autorizó a convertir ese espacio en una milonga, de 19 a 21 horas. Una acústica excelente y un buen suelo de cemento liso nos permitieron bailar dándolo todo, bajo las atentas miradas de los clientes de los bares y algunos transeúntes curiosos que, al oír la música desde la calle, entraron al mercado.
La música corrió a cargo de los musicalizadores de la asociación: Ana Notivoli inauguró los «Otoños de Tango» el sábado 5 de septiembre, Joaquín Planas presentó su selección musical el 19 y Tommy Liviu los clausuró el 26. Los tres fueron muy aplaudidos.
El sábado 12 cambiamos el espacio y el horario. Ese fin de semana tuvo lugar el evento «Zaragoza Milonguera», en el que participó El Garage. Se acordó con los demás organizadores que los «Otoños de Tango» se concretaran en una milonga vermú, que se celebró en el Centro Comercial El Caracol, de 12 a 14 horas. Tuvimos un buen suelo de madera, una buena acústica y una aplaudida selección musical a cargo de nuestra musicalizadora Esther del Campo.
El sentido tradicional de estos eventos es dar una amplia difusión al tango y atraer nuevos aficionados, por lo que su escenario ideal son las plazas públicas del centro de la ciudad. No obstante, los espacios cerrados en que coinciden muchas personas permiten también cumplir esa misión y ofrecen las ventajas de un espacio cubierto, con buen suelo.